
Estoy cansada...cansada de trotar, cansada de reir y de llorar, cansada de no cansarme, cansada de rectificar, cansada de suplicar, cansada de cansar a los demás y cansada de sentir cansancio al escuchar. Si por solo un instante, este cansancio rectificara en virtud y todo lo malo fuese un sueño, me sentiría plena, a viva marcha, dando hasta la última gota de mí.
Pero el estar cansado pesa mucho, no admite de ilusiones, de sueños ni quimeras. Es así, de golpe... es, increíblemente real.


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